HOLSLAG, Jonathan China’s coming war with Asia

Polity Press. Londres, 2015. 176 páginas. (ISBN-Paperback: 9780745688251)


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El joven autor belga nacido en 1981, Doctor en Ciencia Política de la VrijeUniversiteitBrussel y académico de la misma casa de estudios, se ha especializado en el impacto del ascenso de China en el sistema internacional. China’s coming war with Asia, su quinto libro, se compone de nueve capítulos donde analiza en profundidad el nuevo dilema de seguridad en curso en Asia, marcado por las tensiones generadas a partir del ascenso de China –país que ha alterado el balance de poder– como de los esfuerzos de otras potencias, como Japón y Estados Unidos, de defender su predominio militar, posición económica y estatus 1.

El autor establece una primera idea fuerza al comienzo del libro, la cual llama a la refl exión crítica del panorama geopolítico existente en Asia en la actualidad y que contrasta con el título de la obra: el trabajo no busca hacer responsable a China de todas las tensiones presentes en la región, pues sus objetivos no necesariamente son más antagónicos que las ambiciones de las otras potencias, de modo que China es un país en ascenso que enfrenta los dilemas normales de la guerra y la paz que se han presentado en el pasado 2.

El primer capítulo, Asia’s China dilemma, se desarrolla bajo el objetivo de resolver el dilema de seguridad en la región y postula la hipótesis –al igual que en los demás capítulos del texto– de que los objetivos estratégicos de China son irreconciliables con los de sus vecinos y Estados Unidos, y al mismo tiempo, incompatibles con un ascenso pacífico 3. Así, el texto está organizado en dos partes: la primera mitad se enfoca en reconstruir cómo China mostró una imagen de moderación en la esfera militar y política en función de dar prioridad a los intereses económicos y cómo fue evolucionando su política exterior desde el pensamiento de Mao Zedong 4 al actual paradigma del desarrollo pacífico, avanzando hacia una política vecinal más flexible, profesional, proactiva y multilateral, que le permitió a China ganar la confianza para emprender reformas y una apertura gradual.

La segunda mitad consiste en analizar el cambio de un revisionismo “tranquilo y eficaz” a uno cada vez más evidente a partir de 1990 cuando el orden regional comenzó a cambiar. En la actualidad, según la visión del autor, sus países vecinos se enfrentan a dos posibles escenarios ante la potencial emergencia de un orden bipolar en la región, elegir entre aprender a sobrevivir bajo su sombra, que implica pérdida de estatus y mayores obstáculos para garantizar sus intereses nacionales, o resistir a China ya sea por medio de una alianza con Estados Unidos o una alianza entre ellos, y frente a ambas estrategias, Holslag percibe significativas limitaciones, principalmente la desconfianza hacia Estados Unidos y el nacionalismo existente.

Holslag identifica tres aspiraciones de la política exterior china que le convierten en un Estado revisionista, a saber, 1) control efectivo sobre la totalidad del territorio, incluido Tíbet o Xīzàngy la región autónoma de Xīnjiāng; 2) defender la posición del Partido Comunista convirtiendo a China en una economía de ingreso alto; 3) la recuperación de los territorios perdidos, que incluyen a Taiwān y las islas del Mar del Este y Mar del Sur. Asimismo, estas pueden desencadenar tres tipos de conflictos y escenarios: 1) una guerra hegemónica tradicional de acuerdo a la teoría de Gilpin 5 ; 2) guerra regional; 3) poder tambaleante, pues el liderazgo chino tiene la tendencia a conseguir apoyo interno para desviar la atención sobre las amenazas externas.

A juicio del autor, la presencia militar de las dos superpotencias durante la Guerra Fría, Estados Unidos y Unión Soviética, contribuyeron a consolidar un entorno precario y hostil, de modo que, para China, estos intereses fueron justificados porque la única forma de responder a su proyecto de construcción nacional y sobrevivencia de la revolución era romper el dominio de ambas superpotencias y restaurar su posición como el actor más poderoso de Asia –fue la perspectiva hacia el avance de los Estados Unidos lo que cambió el panorama de seguridad regional drásticamente, al producir gran inseguridad y promover el nacionalismo en China–, lo que no tuvo nada que ver con intenciones maliciosas de la búsqueda de la hegemonía global o de esquemas autoritarios 6.

No obstante, aunque la política de desarrollo pacífico emprendida desde la administración de Hú Jǐntāo fue efectiva a nivel global, no contribuyó a mejorar las relaciones con sus países vecinos, pues sus gobiernos y sociedades no adoptaron una imagen favorable hacia China y no creyeron en el discurso del mundo armonioso a medida que la brecha entre estos y el gigante asiático aumentaba y la relación se hacía más desigual 7. Dicha brecha ha permitido que China persiga la maximización de su poder al menor costo posible, principalmente gracias a un “entorno hospitalario”, pero está lejos de establecer un orden internacional unipolar bajo su hegemonía o moldear la toma de decisiones sobre soberanía de los demás actores regionales, como argumenta Holslag en el sexto capítulo, ElusiveHarmony 8.

El libro concluye que Asia alberga hoy multiplicidad de dilemas: de seguridad, territoriales y políticos, los cuales no tienen su raíz en valores y principios como expresa la estrategia de desarrollo pacífi co de la política exterior china, sino que son un asunto de poder. Empero, no estaríamos frente a un cambio de paradigma debido al ascenso de China, aunque su política exterior hacia la región haya cambiado desde un esquema centralizado altamente rígido a un amplio espectro de iniciativas que incluyen a múltiples actores: el Estado, el Partido Comunista, Fuerzas Armadas, Think Tanks, empresas, ciudades y provincias, lo que evidencia un cambio en la mentalidad en China, aunque sus intereses prácticamente no han cambiado 9.

La obra de Holslag constituye con aporte significativo tanto para aquellos interesados y expertos en los estudios de seguridad en Asia y China en particular, como para los tomadores de decisiones en política exterior respecto a uno de los espacios geopolíticos más complejos y en tensión en la actualidad. Tanto la organización temática y argumentativa del libro, así como el estilo narrativo del autor, permiten una lectura sencilla pero no menos exhaustiva y provocadora, al dilucidar ciertos “mitos” sobre la política exterior china y la conducta de sus líderes al señalar que Estados Unidos como las otras potencias son igualmente amenazantes al statu quo en la región, permitiendo al lector articular su propio análisis y diagnóstico sobre el dilema geopolítico en Asia, a partir de la tajante conclusión de Holslag, que busca responder a una de las preguntas más importantes en las relaciones internacionales, estudios de seguridad y en la política exterior de los Estados: el ascenso de China no puede ser pacífico, ya que la intransigencia de su conducta internacional se traducirá inevitablemente a un conflicto de escala mayor.

Constanza Jorquera Mery
Analista en Políticas y Asuntos Internacionales
Magíster en Estudios Internacionales
Instituto de Estudios Avanzados – Universidad de Santiago de Chile
constanza.jorquera@usach.cl

Notes:

  1. HOLSLAG, Jonathan. China’s coming war with Asia. Polity Press, Londres, 2015, p.6.
  2. Ibid. pp. 6-7.
  3. Ibid. p. 2.
  4. Para la presente reseña, se utilizará en los nombres y conceptos chinos el sistema de transcripción fonética del chino mandarín llamado“pīnyīn”, el cual es ofi cial en la República Popular China y se adoptó como el sistema de romanización estándar del idioma por ISO en 1979.
  5. GILPIN, Robert. War and Change in International Politics. Cambridge, Cambridge University Press, 1981. 288p.
  6. HOLSLAG, Op. Cit, 2015, p. 22 y 39.
  7. Ibid. p.101.
  8. Ibid. p.119.
  9. Ibid. pp.166-167.

MOLINA MONASTERIOS, Sergio (Ed.). Cuadrar el círculo: las propuestas de solución al conflicto entre Chile y Bolivia

LOM Ediciones (1a edición). Santiago de Chile, 2014. 259 páginas.


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La controversia sostenida actualmente con Bolivia es uno de los desafíos más complejos que ha enfrentado Chile desde hace más de 130 años. En un contexto en que la normalidad de las relaciones entre ambos países se ha basado en el desencuentro y la desconfianza mutua, “Cuadrar el círculo” pareciera un nombre que da cuenta de la envergadura del desafío abordado por los seis autores invitados a participar de la obra (tres bolivianos y tres chilenos), así como el editor de la misma: dilucidar propuestas y mecanismos de solución a, quizás, uno de los procesos más complicados, y relevantes a la vez, para avanzar a una integración efectiva del Cono Sur de América.

En la sección introductoria al libro en comento, Sergio Molina destaca que el aspecto fundamental para lograr “cuadrar el círculo” consiste en que las instituciones de ambos países y sus integrantes comprendan y asimilen dos ideas centrales, a saber 1 : 1) la revisión de la historia de las relaciones entre Bolivia y Chile como un proceso histórico, cuya discusión debiera circunscribirse a los especialistas en historia, y no a la política contingente, y; 2) toda solución de acuerdo para la demanda boliviana de una salida soberana al mar es multidimensional, y requiere que se incluya en las negociaciones pertinentes al Perú.

El primer capítulo, preparado por el político, diplomático y ensayista boliviano Gustavo Fernández Saavedra, proporciona un ágil y dinámico recuento de las relaciones entre Chile y Bolivia, los factores que redundaron en que Bolivia perdiese su cualidad marítima, las gestiones realizadas por la última para romper con su enclaustramiento político en relación a Chile y las posibilidades de solución a la controversia, las cuales incluyen a Perú en todos los casos analizados. Asimismo, el autor propone dos soluciones relevantes: 1) un corredor soberano al océano Pacífico que, a la vez, proporcione acceso pleno a Arica, lo que Fernández define como la “solución histórica”, y; 2) un programa de integración económica trinacional centrado en la minería, el uso del agua, el turismo, la agricultura y la integración física.

El segundo capítulo, preparado por el político, escritor y ex ministro chileno Sergio Bitar Chacra, formula, tras una revisión somera de los principales hitos de las relaciones boliviano-chilenas durante los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, una interesante propuesta de solución: un corredor terrestre para Bolivia por el norte de Arica que pase por el Punto Concordia de características similares a la negociada por Bolivia y Chile durante la vigencia del Acuerdo de Charaña (1975-1977) que contemple proyección marítima. Asimismo, el autor propone una zona concesionada económicamente útil y sin soberanía, emplazada al sur del río Camarones y al norte del río Loa. Esta solución, de acuerdo a Bitar, debe estar sujeta a una compensación territorial para Chile. Finalmente, el capítulo invita a la clase política a una autocrítica acerca de la conducción de las relaciones con Bolivia, y los fracasos en las negociaciones como elementos que la inviten a contemplar los intereses de la última bajo una fórmula ganar-ganar.

Luego, se incorpora el ensayo del historiador y escritor boliviano Robert Brockmann S. Este último revisa las diversas vertientes que inspiran las posiciones de negociación chilena y boliviana acerca de la demanda marítima de Bolivia. La tesis central del autor consiste en que los contrastes entre expectativas y realidad, lo posible y lo esperado por los equipos de negociadores de ambos países y las sensibilidades que despierta la demanda boliviana a nivel de las respectivas opiniones públicas, crean condiciones extremadamente complejas para culminar exitosamente las negociaciones, las que, en todo caso, redundan en el acceso pleno con corredor soberano por el norte de Arica. Todo lo anterior, sumado al nivel de dinamismo de la relación chileno-peruana, y el papel de Perú en el acceso de Bolivia al mar (dado por el Tratado de Lima de 1929), lleva al autor a concluir que una solución a la controversia solo es posible si se cumplen cinco condiciones: 1) los tres países deben reconocer la existencia del problema, y trabajar por su solución; 2) superar los efectos de la Guerra del Pacífico sobre los tres países; 3) reconocer que la solución que le sirve a Bolivia es un corredor soberano por Arica, o bien, cercano a esta última; 4) el corredor debe ser sometido a un régimen especial de soberanía, considerando el carácter trinacional de la región, y; 5) Bolivia podría ofrecer un acceso a Brasil al Océano Pacífico que convenza a Perú y Chile de lo atractiva que puede ser incluir a Bolivia en la relación entre los otros dos países de la región.

Posteriormente, el ensayo del historiador chileno Leonardo Jeffs Castro propone una revisión histórica de las relaciones entre Chile y Bolivia, desde el punto de vista de la constitución del espacio social trinacional compuesto entre la región Tacna-Arica y el puerto de Cobija, y su posterior evolución en el marco de las relaciones a nivel de Estado entre Chile, Perú y Bolivia. En este sentido, un aspecto relevante para allanar una solución finalmente trinacional, consiste en que chilenos y bolivianos se abran a conocerse mutuamente y, en el caso de Chile, considerar su interés nacional en términos de favorecer la integración a su espacio natural, que es el Cono Sur. Esto, sumado a incorporar una visión de las relaciones entre los países de América Latina desde la solidaridad, ayudaría de forma decisiva a buscar una solución que sea mutuamente beneficiosa.

El quinto ensayo de la obra, cuyo autor es Fernando Molina Monasterios, propone que el verdadero obstáculo para la solución al diferendo entre Chile y Bolivia pasa porque ambos países no asumen que la controversia tiene el carácter de irresoluble. No obstante, los dos Estados también se encuentran en una encrucijada desde el punto de vista de que quien asuma que el conflicto es irresoluble cede en aquello que es fundamental para el otro, esto es, si Bolivia lo reconoce, estaría entregándole la razón a Chile en su argumento de que todo quedó resuelto con la suscripción del Tratado de 1904, mientras que si es este último el que cede, entonces el primero otorgaría todos los fundamentos a las acusaciones bolivianas que ponen en duda la voluntad de Chile por resolver definitivamente la controversia. Finalmente, el autor propone que ambos países se allanen a la posibilidad de pensar la solución por “fuera de la caja”, es decir, por fuera del sistema cuyo objetivo es conservar la actualidad y tensión del disenso, para lo cual la inclusión de la sociedad civil de ambos países en el debate es esencial.

El sexto y último ensayo es el preparado por el ex senador y escritor Jaime Gazmuri. Este último se concentra en la revisión de las relaciones entre ambos países durante el periodo de Michelle Bachelet y el primer gobierno de Evo Morales. No obstante, también incorpora un análisis de las condiciones políticas imperantes en ambos países y en Perú durante las negociaciones de 1950 y el Acuerdo de Charaña, lo que permiten reforzar su tesis central: para construir una solución a la controversia marítima entre Chile y Bolivia, se requiere el cumplimiento de dos condiciones esenciales. La primera apunta a que Chile debe estar dispuesto a ceder un corredor soberano con acceso al mar a Bolivia enmarcado, en todo caso, al Tratado de 1904. La segunda condición consiste en que debe existir entre los pueblos de ambos países un clima de entendimiento y diálogo que genere espacios para una solución duradera, en el contexto de que la voluntad necesaria para solucionar las controversias no se impone ni se decreta, sino que se construye.

El libro comentado resulta de sumo interés, tanto para el mundo académico y político, como para la sociedad civil. En relación al primero, además de aportar los seis ensayos ideas de interés para examinar las relaciones boliviano-chilenas, contiene una serie de anexos con documentos históricos, jurídicos y diplomáticos clave para entender el estado actual de la controversia, tales como el Tratado de 1904, o la Nota Diplomática del Ministro Plenipotenciario de Chile en La Paz, Abraham König, entre otras. Para el mundo político, la obra da cuenta de reflexiones distintas a las consolidadas en la mayoría de la clase política de los países en controversia, para luego invitarlos a pensar y generar soluciones mutuamente beneficiosas más allá del concepto decimonónico de soberanía. En el caso de la sociedad civil de ambos países, las dos resultan cordialmente invitadas a conocer las diversas visiones, tanto chilenas como bolivianas, acerca de la génesis, desarrollo y posibles soluciones a la controversia entre Chile y Bolivia, para luego participar en su solución.

Considerando todo lo anteriormente expuesto, el gran aporte del libro de Sergio Molina consiste en provocar positivamente a los actores para pensar por “fuera de la caja”, e invita a aquellos a sumar esfuerzos para “cuadrar el círculo” para que ambos países, junto a Perú, finalmente puedan encontrarse bajo la vara de la concordia y la confianza.

Diego Ignacio Jiménez Cabrera
Mg. en Estudios Internacionales USACH
Instituto de Estudios Avanzados
Universidad de Santiago de Chile
diego.jimenez.cabrera@gmail.com

Notes:

  1. MOLINA MONASTERIOS, Sergio David (Ed.). Cuadrar el círculo: las propuestas de solución al conflicto entre Chile y Bolivia. LOM Ediciones (1a edición). Santiago de Chile, pp. 33-36.

SWENSON, Rusell G. SANCHO HIRANE, Carolina (Editors) Intelligence Management in the Americas

National Intelligence University,
Washington DC. 2015. 529 páginas.


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Este libro presenta un antología sobre el tema de la Inteligencia en las Américas. Para ese propósito ha reunido las perspectivas de 22 autores de todo el continente. Ellos destacan el estado y la promesa de la supervisión legislativa sobre la inteligencia y sus acciones, desarrollando varios argumentos y fundamentos para preservar los aspectos positivos que otorga la autonomía de la Inteligencia.

Esta antología se basa en la tendencia que nos señala que desde los años 80, la responsabilidad para la administración de gran parte de la Inteligencia de Estado en las Américas pasó de manos militares y policiales hacia sistemas o comunidades con una mayor participación de civiles.

Se resalta que las entidades civiles de Inteligencia, se especializan en hacerse cargo de necesidades particulares del Estado, entregando una atención integrada a todos los asuntos que puedan afectar los intereses nacionales del país, incluyendo asuntos de seguridad interna. Un adecuado manejo de la Inteligencia depende ahora, del desarrollo de la ética profesional, además de leyes públicas de Inteligencia y supervisión judicial, para proveer de un adecuado grado de control y supervisión sobre las actividades de Inteligencia.

A través de 22 ensayos agrupados en tres partes: la primera denominada Supervisión de la Inteligencia en un contexto democrático: sus dimensiones legales, éticas y legislativas, contiene siete artículos que retratan las visiones en diferentes países del continente, tales como: “Las leyes de inteligencia en Perú y América Latina y su evolución histórica, legal e institucional”; “Cuidando a los cuidadores: la supervisión de los servicios de inteligencia en regímenes democráticos”; “Ética e Inteligencia: revisión de la experiencia europea y norteamericana y su aplicación en América latina”; “Derechos humanos y la ética en Inteligencia: Casos estudios extraídos del cine” e “Inteligencia, los medios de comunicación y el discurso Político”, además de una tabla demostrativa sobre las leyes de Inteligencia en América del Norte, central y Sudamérica.

La segunda parte se dedica a analizar la situación en el continente en lo relacionado con la administración de la Inteligencia dentro del Ejecutivo, para lo cual se presentan tres comentarios: “Procesos de toma de decisiones presidenciales: explorando una pregunta abierta”; “Mejorando las relaciones productor-consumidor en el nivel del Ejecutivo: un desafío constante”; y “Entre el miedo y la necesidad: un ensayo en interpretación histórica. Luego se presentan cinco ensayos: “Requerimientos de Inteligencia estratégica para la seguridad de América Latina”; “Inteligencia Económica: un examen de su status en los Países Andinos”; “la Administración de los recursos de Inteligencia”; “cambiando los paradigmas en Inteligencia Militar- Operaciones de Asuntos Civiles y la amenaza de grupos criminales con capacidades militares” y “Cooperación de Inteligencia bajo el marco de UNASUR. Posibilidades y limitaciones”.

La tercera parte se focaliza a la administración de asuntos relacionados con la Privacidad y Seguridad por parte de la Comunidad de Inteligencia, que al igual que en la parte anterior considera dos comentarios: “La administración de la Comunidad de Inteligencia sobre temas confl ictivos entre la Privacidad y Seguridad”; y los “Comentarios sobre los artículos de la tercera parte, además esta parte incluye tres ensayos: “Desafíos institucionales en la integración del Sistema de Inteligencia de Seguridad Pública brasileño”; “Inteligencia: del ambiente penitenciario al sistema de seguridad nacional” y la “Autonomía de la Inteligencia, responsabilidad y Seguridad Interna: Fundamentos para la supervisión”.

Finalmente, la cuarta parte se orienta a la integración del manejo de la inteligencia como un desafío a los servicios de inteligencia, que se inicia con el comentario “Educación e Integración de la Inteligencia: una relación simbiótica” y tres artículos: “La Educación para una Inteligencia Estratégica Profesional: llenando las expectativas nacionales”; “La administración de Información de Inteligencia para la seguridad multinacional del ciberespacio: aproximaciones desde los Estados Unidos de América y Brasil” y “Conectando el capital intelectual del sector de la Seguridad: Transformando la asesoría de alerta situacional a un entendimiento sociopolítico en el ambiente de “Smart Power”.

De esta forma el libro “INTELLIGENCE MANAGEMENT IN THE AMERICAS”, enfrenta el contexto presente y futuro de la administración de la función Inteligencia en el hemisferio Occidental. Este propósito obligó a los autores a identifi car, resaltar y analizar el rumbo de la administración de Inteligencia post-Guerra Fría, reconociendo los experimentos exitosos en su aplicación. En ese sentido, los autores consideraron los ambientes políticos, sociales, tecnológicos y económicos donde esta disciplina cognitiva y operacional deja su huella.

Finalmente, es importante resaltar que este libro se levanta sobre las observaciones y hallazgos hechos en dos libros anteriores. El primero focalizado en el desarrollo de profesionalismo durante la transición democrática en la región, y el estatus de este aspecto de la Inteligencia al inicio del tercer milenio. El libro siguiente examinó el concepto de la cultura nacional de inteligencia como un producto y como rama de la interacción entre la “clase política” y las instituciones de inteligencia en muchos países de la región, de esta forma, este libro continúa la aproximación de esta temática, al examinar las opciones de administración de inteligencia que podrían ser adoptados por los países de la región, donde los autores y editores identifi can los desafíos para la administración, examinan las mejores prácticas que pueden ser exportables y destacan aquellos asuntos de administración que deben ser estudiados a futuro.

Julio Soto Silva
Máster en Ciencias (MSc NSS) en Estrategia de Seguridad Nacional
Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos
jsoto@anepe.cl

JIMÉNEZ RAMÍREZ, Diego MATUS MATUS, María Ignacia (Compiladores) Transformaciones en el ámbito de la Seguridad y Defensa: una visión en el vigésimo aniversario del CESIM

Centro de Estudios e Investigaciones Militares. Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile. Santiago, 2014. 160 páginas.


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Los ocho artículos que dan sustento a las 160 páginas del presente libro, tienen por finalidad “reflejar los principales cambios producidos en los últimos 20 años en el ámbito de la comunidad internacional”, objetivo que la publicación logra a cabalidad, mediante un completo análisis de esta evolución. Lo anterior, en el contexto de 20 años de vida del CESIM.

El lector se percatará que las transformaciones en el ámbito de la seguridad y defensa referidas en esta compilación responden a una coyuntura específica, analizado un periodo que incluye el fin de la Unión Soviética y los atentados del 11 de septiembre de 2001, hechos que permearon la conceptualización de seguridad y defensa, centrada en la Guerra Fría a una más holística y compleja. En consecuencia, el alto valor de la lectura del libro, radica en observar el tránsito en temáticas puntuales y divergentes entre sí.

En lo que concierne a los comentarios, sería innecesario detallar en demasía cada uno de los artículos, en consecuencia, se comenta lo que se observa como cualidades comunes de los artículos y algunos de los aspectos que componen a cada artículo. El estudio de cada autor implicó la utilización de una metodología diacrónica y fenomenológica, es decir, los autores junto con tener el mismo espacio de tiempo de observación, hacen un análisis basado en hechos. La utilidad de esto es que el lector entienda la explicación de los principales términos que definen la contingencia. Junto con lo anterior, la lectura se puede hacer retrospectivamente, es decir, al definir la situación actual y leer las explicaciones y análisis del artículo, se puede comprender metodológicamente también, y por lo mismo, deconstruir. Por último, todos los artículos incluyen –complementando lo anterior– un componente prospectivo, por lo cual, permite tener orientaciones sobre el orden de los temas, que junto con concluir, levantan escenarios futuros.

Sobre los comentarios detallados, el artículo “Seguridad internacional: ¿que veinte años no es nada?” aborda temas como el giro histórico y geopolítico de las relaciones internacionales; la existencia de un sistema de seguridad uni/multipolar o apolar; los alcances de la palabra seguridad; la epistemología en seguridad de Barry Buzan, entre otros temas. En consecuencia, los hechos narrados por orden temporal, permiten explicar y comprender cómo cambió la seguridad internacional.

El segundo artículo “La responsabilidad de proteger. ¿Evolución del derecho internacional? Implicancias para Chile” responde con claridad y negativamente, la pregunta, es decir, se plantea que la responsabilidad de proteger no ha contribuido a la evolución del derecho internacional, dejando en sus conclusiones e ideas finales los caminos que podría tomar. En consecuencia el estudio permite comprender los desafíos y los espacios de evolución que puede signifi car esta materia para el Estado de Chile.

Los “Desafíos y oportunidades de la vinculación entre la política exterior y la política de defensa de Chile” presentan el desarrollo, así como también, y la falta de coordinación entre los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional, para luego mostrar las oportunidades que existen para trabajar interagencialmente. Prospectivamente, el variopinto de desafíos en temas de seguridad, hace que los autores vislumbren un escenario donde se necesiten procesos más sofisticados de gestión política.

El cuarto artículo “Cambios de paradigmas en las teorías de las relaciones internacionales; entornos estratégicos y sus implicancias sobre el instrumento militar” describe cómo los estudios teóricos de las relaciones internacionales, han influido en la conceptualización de seguridad, y paralelamente los nuevos empleos de la fuerza militar. Si a esto se le aplica una mirada retrospectiva, se comprende, cómo el cambio en el conflicto internacional, fue determinante para el empleo militar.

La evolución de la relación político-militar tratada en el artículo “De la transición política a la subordinación militar. Relaciones político-militares y civil-militares” abarca el ámbito temporal de los años 1990-1998 y 1998-2005, para el caso de Chile. En este lapso, se observan en el país una diversidad de cambios, los cuales el autor los clasifica y diferencia entre sí, logrando armar una propuesta replicable para otras transiciones, teniendo como unidad de observación la Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas.

El sexto artículo “La era de las sorpresas estratégicas” posiciona como evento principal para su análisis, los atentados terroristas del 11 de septiembre, centrándose, en primera instancia en el periodo 1989-2001 y los hitos posteriores del mencionado ataque hasta la actualidad. En síntesis, el cambio en el sistema internacional, según este artículo, se da en la emergencia de nuevos desafíos que ha generado transformaciones en la seguridad, derivando en la defensa.

El penúltimo artículo “El Pacífico: una visión desde Chile en el contexto de la seguridad” es una reflexión de la importancia que asigna nuestro país al océano Pacífico, en cuanto a elementos económicos, de seguridad y de alianzas políticas, teniendo como piedra angular, el cambio político gravitacional del Atlántico al Pacífico, ante lo cual y de manera natural, esta región figura como una unidad de análisis y estudio ideal para la prospección de la seguridad en razón de su importancia económica.

Finalmente, “Seguridad y estrategia en África occidental: notas para el análisis de la política exterior y de defensa de Nigeria” analiza los cambios producidos en el África Subsahariana, considerando como punto de inflexión la creación de la Comunidad Económica de África Occidental-CEDEAO en 1975, organización que ha derivado también en asuntos de seguridad. Lo medular en este caso, es que los problemas analizados, se vinculan con las guerras civiles y con los procesos de violencia interna. Lo anterior, permite, sumar otras explicaciones a la seguridad o inseguridad de esta región, sugiriendo la profundización de esta temática, en razón de la buena base que entrega.

Cerrando este comentario, dos ideas se exponen sobre el libro en cuanto a su utilidad. En primer lugar, quien lea este libro puede hacerlo mediante una lectura dirigida, es decir, centrarse en un acápite específico e incluir conceptos o hechos puntuales. De igual manera, leerlo en su totalidad provee una sólida base de conocimiento en temas de seguridad en un lapso común para todos los artículos.

Por último, es altamente destacable dimensionar la importancia de este libro elaborado por el Centro de Estudios e Investigaciones Militares del Ejército, y el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, lo cual demuestra, la inserción cada vez más robusta del Ejército en el ámbito académico y de manera inversa, el interés que suscitan las materias de seguridad, defensa y Fuerzas Armadas en la comunidad epistémica.

Pablo Rivas Pardo
Cientista Político y Licenciado en Ciencia Política
Asesor en el Consejo Académico Consultivo de Estudios e
Investigaciones Militares del Ejército de Chile
p.rivas.pardo@gmail.com

DEL ARENAL, Celestino Etnocentrismo y Teoría de las Relaciones Internacionales: una visión crítica

Editorial TECNOS. Madrid, 2014. 214 páginas.


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El destacado profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Dr. Celestino del Arenal, ha escrito una obra específi ca sobre lo que él considera el centro de la perspectiva de análisis en la disciplina de las Relaciones Internacionales: el etnocentrismo.

El libro no viene a hacer una reflexión al funcionamiento de las Relaciones Internacionales en el período actual exclusivamente, sino que pone en tela de juicio el etnocentrismo de Estados Unidos, contexto valórico o mainstream con el cual se ha observado el devenir del desarrollo histórico internacional en el último siglo. Por ello el autor efectúa un repaso de las teorías para concentrarse, posteriormente, en la óptica desde la cual se observan las realidades contemporáneas, para concluir con un análisis prospectivo del futuro escenario en que se desarrollarán tanto la teoría como la disciplina de las Relaciones Internacionales.

La novedad de este libro, es que asume críticamente la hegemonía interpretativa de las Relaciones Internacionales; hegemonía que el autor localiza en las ya conocidas referencias de colonización y barbarie, países desarrollados y subdesarrollados o, en el carácter universal de la experiencia europea, o bien, en el contexto de centro y periferia. En ese contexto, la idea clave del libro es que esta interpretación contiene una pretensión universalista del funcionamiento de las Relaciones Internacionales, interpretación que emana del orden westfaliano y que forma parte de una narrativa occidental y canónica.

El libro de Celestino del Arenal está dividido en siete capítulos. El primer capítulo, refleja los alcances del etnocentrismo en las Relaciones Internacionales. En el segundo, se estudian en detalle la narrativa occidental y sus consecuencias en la disciplina. El capítulo tercero, se ocupa de las características de las teorías de las relaciones internacionales, y en concreto del idealismo, realismo y conductismo, contribuciones teóricas que constituyen las bases de las interpretaciones de las Relaciones Internacionales. En el capítulo cuarto, primer capítulo más bien crítico de la obra, propone el cuestionamiento sobre el transnacionalismo y el estructuralismo, como alternativas explicativas al “mainstream”. El capítulo quinto, titulado “La reafirmación con fuerza del orden: neorrealismo y neoliberalismo” se centra en la consolidación del orden atlántico. Esta nueva hegemonía americanocéntrica de las Relaciones Internacionales, ahora renovada a partir de las teorías neorrealista y neoinstitucionalista en el debate neo-neo, originan un cuestionamiento sobre si en efecto, no se está nuevamente frente a un debate teórico fundacional de las disciplina.

Para Arenal, este cuestionamiento iniciado a principios de los años ochenta, empieza a “desarrollar nuevos planteamientos, críticos con el pasado, enfrentados directamente al orden atlántico existente y radicales a la hora de abordar la teorización de la realidad internacional, que anuncian algunos de los desarrollos teóricos más relevantes que van a caracterizar la siguiente etapa teórica” 1. El punto clave en esta discusión es la puesta en valor de lo apuntado en el Capítulo 6 de la obra, esto es, el aporte de las teorías críticas de las relaciones internacionales que ha ido mucho más allá del transnacionalismo y el estructuralismo en la interpretación de las relaciones internacionales. En efecto, las teorías críticas, los enfoques de género, las teorías postmodernistas junto al constructivismo, contestan frontalmente a las clásicas posturas disciplinarias, tanto desde el refl ectivismo como desde el propio constructivismo que buscan superar el etnocentrismo dominante.

¿Cuál es la importancia de estas refl exiones disciplinarias? Del Arenal, recuerda que la irrupción de las teorías refl ectivistas, surgen a partir de los cambios de fi nes de los años ochenta, que generan no solo un cambio en el nuevo contexto internacional de las Relaciones Internacionales, sino del nuevo contexto intelectual que piensa a la sociedad, las pautas de comportamiento de los Estados y actores internacionales. Aun así, lo que queda a la vista, es que la capacidad explicativa y predictiva del racionalismo que debió precaver la caída de la Unión Soviética y el fi n del bipolarismo, la ruptura de los equilibrios y el del statu quo europeos, no operó 2.

Así, cambio, crisis e incertidumbre se apoderan de la sociedad mundial de manera progresiva, y Del Arenal reconoce en ello un debilitamiento del Estado como actor internacional y, sobre todo, una desterritorialización de los espacios de poder tradicionales. Al mismo, tiempo, opera un segundo fenómeno, una “reterritorialización” de los espacios de acuerdo a nuevos referentes e identidades. Ciertamente, una explicación en estos términos, hubiera reconfortado al mundo subdesarrollado, a no ser porque en paralelo a que se producen la territorialización y la desterritorialización en la periferia, también se hubiera producido un robustecimiento de la democracia. Del Arenal no advierte este argumento, y se detiene a relacionar el predominio del neoliberalismo, el sistema capitalista y su correlato en la globalización como un todo, que debió producir un “salto cualitativo en la historia de la humanidad, no comparable con el cambio que se deriva de la Paz de Westfalia”. No obstante, es aquí donde vemos un reduccionismo: pensar que todos estos procesos ocurrieron al unísono en todo el mundo, por el solo hecho de producirse en el contexto atlántico. Por ello, el capítulo sexto culmina, creemos en un enredo teórico y sumario de autores que pensaron las Relaciones Internacionales desde distintas ópticas, pero no desde distintas preguntas, menos aún desde distintas regiones del mundo. En ese marco, por mucho que el profesor Del Arenal se esfuerce en un párrafo por colocar alcances sobre el constructivismo y las relaciones internacionales desde la perspectiva islámica y china, para describir el origen de algunos enfoques de las sociedades, sus relaciones, actores, y tomando como referentes los enfoques poscoloniales, la obra omite los aportes desde América Latina 3.

El séptimo capítulo del libro, denominado “El difícil camino hacia la superación del etnocentrismo”, constituye un esfuerzo por poner en valor la tarea disciplinaria en el contexto del siglo que corre y hacerla más inclusiva. El capítulo nos saca de una duda, señalando que “una parte considerable e importante de las ya numerosas aportaciones realizadas en la Europa continental y América Latina, por no referirse a las no occidentales, no solo no tienen fácil cabida en la narrativa teórica anglosajona dominante, al responder a planteamientos no acordes con los estadounidenses, sino que además con frecuencia, son ignoradas o marginadas por la misma cuando ofrecen innovaciones teóricas que no se ajustan o contravienen a la mencionada narrativa” 4. De este modo, Arenal, atribuye solo a la Escuela de Copenhague, la única alternativa teórica que ha logrado romper la hegemonía teórica norteamericana.

En la propuesta teórica del autor aparece sin embargo, una condición en la narrativa hipotética. Esta es la fragmentación con la cual es poco probable que pueda romperse el etnocentrismo. Ya sea que se piense desde la China o desde la narrativa islámica, las condiciones de la teoría y la disciplina de las Relaciones Internacionales demuestran un peso incontrarrestable de “carácter endogámico, cerrado y selectivo en orden a mantener incólume su hegemonía y dominio del mainstream, que caracteriza al núcleo duro de la comunidad científica estadounidense en materia de Relaciones Internacionales”. Por ello, Del Arenal concluye resignadamente en la línea de lo que plantea Barry Buzan y Little, que el futuro del análisis de las relaciones internacionales debiera “tomar en consideración la evolución y desarrollos históricos y actuales, de otros sistemas internacionales diferentes al Occidental y de otros pensamientos no occidentales”, que contribuyeran a superar la perspectiva occidental. Esto, que ha sido planteado anteriormente por la Escuela Inglesa de las Relaciones Internacionales, nos deja con una pregunta teórica complementaria que, evidentemente, Del Arenal no presupuestó: ¿para qué? Tan solo para decir que el etnocentrismo predomina o no predomina. A nuestro entender, Del Arenal no propone una nueva lectura, porque el momento disciplinar no lo proyecta. Más allá de nuestra crítica al texto del autor, la noción de universalidad reduce las posibilidades de cambio en el marco internacional, claramente integrado a la noción de hegemonía y sin problemas integrales que la teoría logre completar. Así, parece que lo razonable sigue siendo operar desde los problemas y observar la Historia, la Sociología, el Derecho y la Estrategia como pilares complementarios de la disciplina de las Relaciones Internacionales.

La mención al pasar de algunos autores latinoamericanos y la ausencia de preguntas concretas sobre qué cosas debería responder la teoría y para qué, dejan expuesto en esta obra los vacíos teóricos de una disciplina, que a nuestro entender, tiene la pretensión de convertirse en Ciencia.

Loreto Correa Vera
Dra. en Historia de las Relaciones Internacionales
Academia Nacional de Estudios
Políticos y Estratégicos
lcorrea@anepe.cl

Notes:

  1. DEL ARENAL, Celestino. Etnocentrismo y teoría de las Relaciones Internacionales: Una visión Crítica. Tecnos, Madrid, 2014, p. 120.
  2. Ibid., pp. 122-127.
  3. Ibid., p. 146.
  4. Ibid., p. 152.

ORO Tapia, Luis R. El concepto de realismo político.

Santiago de Chile, RIL Editores, 2013, 162 páginas.


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El continuo devenir de los gobiernos y la era de la información a veces impiden una reflexión reposada de los Estados y sus motivaciones. Y tal parece ser que no todo lo nuevo en esta era de la globalización permite una renovación profunda del ser de los países. En efecto, pese a todo, hay cosas que no cambian en el quehacer mundial y aunque muchos crean que es así, un breve examen, como el que plantea el profesor Oro, nos recuerda que en algunas materias no se ha inventado nada nuevo en décadas.

Las relaciones internacionales constituyen un eje transversal de la comprensión de los fenómenos contemporáneos. Su teoría y conceptos configuran la realidad político-internacional. Los teóricos ejemplifican el actuar de las naciones y las califican. Sin embargo, las asociaciones no siempre implican definiciones.

El presente libro, El concepto de realismo político, tiene como propósito construir el concepto del realismo político y contribuye sin duda a dotarlo de forma. El aporte de la filosofía política poco común en los intelectuales chilenos, es esencial para comprender a cabalidad los procesos y fenómenos de la realidad. Ello, porque desde un punto de vista de la constitución misma del concepto, el autor parte de la base que los grandes teóricos del realismo crearon una prenoción y no un concepto con sentido estricto. En efecto, los teóricos de las relaciones internacionales, entre ellos Edward Hallet Carr o Hans Morgenthau, intentaron a mediados del siglo XX darle una forma al concepto.

El texto parte de una aparente obviedad: los Estados son predominantemente idealistas o realistas. Pero entonces, ¿en qué consiste el realismo? En palabras del autor, ni Weber, Sartori o Merton dotaron de indicadores al concepto. ¿Puede haber ocurrido semejante cosa en las ciencias sociales? La respuesta de Oro es que sí ocurrió, y ello porque se dio por sentado que el concepto de realismo se asociaba a lo práctico. En ese marco, para Luis Oro, no existiría un referente o parámetro nítido con el cual fundamentar el realismo, salvo por algunas directrices apuntadas por estos cientistas sociales y por Pier Paolo Portinaro, quien aborda históricamente la semasiología y la politicidad de la expresión en cuestión.

El libro de Luis Oro efectúa, tomando como método el análisis conceptual y el método iterativo, un recorrido lógico por las partes para llegar a una comprensión holística del concepto de realismo político.

En el Capítulo I de la obra, el autor efectúa una detenida descripción de los principios del realismo político, la trayectoria histórica del término, las contribuciones de Hans Morgenthau al concepto y tiene por propósito interrogarse por los elementos que configuran el realismo político desde sus “notas constitutivas”. Con esas bases conceptuales mínimas, procede en el Capítulo II a ocuparse de algo básico: la naturaleza humana desde la lectura de la realpolitik. Por su parte, el Capítulo III observa la idea de la persistencia de la conflictividad en la sociedad humana. En tanto que el Capítulo IV se preocupa de la noción del equilibrio de poder, que forma parte del significado más profundo que sostiene conceptualmente a la realpolitik. Finalmente, el Capítulo V revisa la génesis y la trayectoria de la idea de la autonomía de la política.

¿Qué de nuevo ofrece este libro al lector? En primer término, este es un libro que en forma didáctica habla de los elementos que configuran un concepto clave en las relaciones internacionales. El texto, pese a que trata aspectos teóricos, se lee en forma amena. Pero además, en nuestra opinión, Oro aborda elementos que son básicos para la comprensión de la política exterior, y en particular para la política exterior chilena.

La sistematización inicial de los principios del realismo político de Morgenthau nos conmina a la coherencia. Apliquemos los principios que relata el libro de Oro a la actual controversia de Bolivia y Chile.

El primer principio, el “Supuesto ontológico y cognitivo” del realismo político describe que la realidad internacional está fundamentada en la evidencia de los hechos. Oro señala que como el conocimiento de la realidad solo es posible de
manera incompleta, hay elementos de esta que se escapan de la explicación racional. En parte, del quehacer del hombre y las relaciones entre los Estados se desprende que las motivaciones básicas, los instintos, cualidades y a veces aspiraciones quedan en ese campo de lo que denominamos naturaleza humana. Por ello, apelar a la memoria histórica facilitará la comprensión de su propio tiempo, en tanto que recuperar las consecuencias prácticas de lo fáctico, predetermina la posibilidad de racionalidad de los actos.

El segundo principio es “El interés como principio rector del quehacer político”. Este es un principio que apela al concepto de poder. Pero, ciertamente, nos pone los pies en la tierra. Los Estados actúan por interés y del interés se pasa automáticamente al poder para concretar objetivos. Cuanto más poder, mayor protagonismo, mayores posibilidades de obrar con autonomía, libertad y recursos de toda índole. Nos preguntamos: ¿Habría sido posible que Bolivia actuara como lo ha hecho enviando a Chile a un tribunal internacional si es que el MAS y su presidente tuvieran el “mismo” poder que el que tenía el
Ejecutivo el año 2003? La respuesta es claramente que no. Oro se consulta sobre ¿qué sucede cuando un estadista promueve una política exterior atendiendo exclusivamente a parámetros normativos? 1 . El autor advierte que “La irrupción de
los enfoques normativos, en cualquiera de sus tres variantes: ideológica, legalista o moralista, puede inducir a tomar decisiones que perjudican los intereses de los Estados, porque los sesgos normativos obnubilan la percepción de la realidad”.
Esto equivale a ponerse una venda en los ojos.

El tercer principio, “De lo esencial y circunstancial en el concepto de interés”, establece, utilizando la metáfora de una “cajita”, que los intereses no siempre pueden ser los mismos, pero que siempre existe una “cajita” de intereses por parte de los Estados. Es decir, que el tipo de interés “determinante de las acciones políticas de un período particular de la historia, depende del contexto político y cultural dentro del que se formule la política exterior” 2 . Bajo esta óptica, ¿qué pasa con una sostenida e inamovible política de statu quo frente a una dinámica que muta y se adapta a condiciones de poder cambiantes, como lo ha sido el caso de la política exterior de Bolivia?

El cuarto principio es el de “Ética de los resultados”. El realismo político se comprende a partir de una ética de los efectos. En la lectura de este principio, la prudencia es llamada a testificar al estrado. No obstante, el principio conculcado de manera concreta debe ser filtrado a través de las circunstancias de tiempo y lugar. Ello, sin duda, implica que el poder político debe concebir su actuar con criterio, idealmente, pero no con cualquier criterio, sino con aquel que se define a partir del éxito o fracaso en el alcance de los objetivos planteados. Así, si un Estado logra poner a otro a “rendir explicaciones”, no es en sí mismo una señal de éxito. El éxito radica en haber llegado -en la lectura realista interpretamos- a establecer los mecanismos que obligan a una negociación, por ejemplo.

El quinto principio se trata de la “impugnación al maniqueísmo en política”. Este es uno de los principios más delicados de los listados, a nuestro parecer. En palabras de Oro, “la apelación a elevados principios y a nobles motivaciones permitiría blanquear atrocidades que de ser presentadas como mera realización de intereses, no serían excusables” 3 . ¿Cuán efectivo es esto? En una situación de conflicto, esta actitud de algunos Estados de atribuir valores sublimes y dotarles de una condición de intransabilidad, en muchas ocasiones predispone a lo que se denomina en ciencia política juego de suma cero o lo que Oro describe como conflicto maniqueo. Nuevamente, si traspasamos esta inquietud a los argumentos que existen en la demanda marítima, es justamente este principio el que ha sido invocado por el Gobierno de Evo Morales en el caso de los militares que el 2012 traspasaron la frontera y terminaron con condecoraciones en semanas posteriores.

El último principio que propicia Oro en el análisis comprensivo del concepto de realismo político se refiere a la “Especificidad de la política”.

Oro constata que la naturaleza humana tiene múltiples dimensiones, pero que, finalmente, al realismo político solo le interesa la dimensión política de las acciones y motivaciones de los protagonistas de los hechos políticos. En ese marco, esto implica que las “intenciones y los resultados de las acciones políticas no deben ser evaluadas con criterios que provengan de campos ajenos al político, ejemplo, el religioso, y el artístico, entre tantos otros” 4 . Así, ¿cómo juzgar acciones políticas de un Estado sino con criterios políticos del propio Estado o de un tercer país? ¿Cómo medir la coherencia del quehacer internacional? ¿Con parámetros propios o ajenos? El realismo político, plantea Oro, no es claro al respecto.

El texto de Oro propende así a la reflexión sobre el accionar de los países y estructura una lógica sobre cómo identificar sus rasgos. Así, valga la oportunidad para que los hacedores de la política pública tomen recaudo y constaten aspectos conceptualmente comunes del realismo político: la concepción pesimista de la naturaleza humana, la persistencia del conflicto, la centralidad del equilibrio del poder y la autonomía de la política; todos ellos matices que ayudan en buena parte a comprender por qué a veces la política exterior de los países requiere de una vuelta más.

Loreto Correa Vera
Dra. en Historia de las Relaciones Internacionales
Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos
Email. lcorrea@anepe.cl

Notes:

  1. Ver página 40 de la obra.
  2. Ver página 42 de la obra.
  3. Ver página 45 de la obra.
  4. Ver página 47 de la obra.

ACEMOGLU, Daron y ROBINSON, James A. Por qué Fracasan los Países Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza

Editorial Planeta Chilena S.A. Santiago, 2013. 589 páginas.


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Después de la caída del Muro de Berlín se han producido grandes cambios en el sistema de relaciones internacionales, pero particularmente para el ámbito de la economía y de la sociedad del conocimiento ha implicado un período de intensa reflexión, en el que se ha intentado explicar con otros argumentos la gran diferencia que existe entre los países desarrollados y aquellos que todavía transitan hacia ese estado. La inquietud de pensar cómo avanzar hacia un espacio de convivencia compartido para las naciones, respetando sus identidades, tradiciones y diversidades, dejó de ser una inquietud exclusiva del primer mundo para convertirse en una necesidad global.

Bajo esta perspectiva es importante situar a los lectores en la propuesta que hacen Acemoglu y Robinson, autores de Por qué fracasan los países. En primer lugar, se puede afirmar que el texto del libro muestra las enormes diferencias en ingresos y nivel de vida que separan a los países ricos del mundo de aquellos que son considerados pobres.

En segundo lugar, Acemoglu y Robinson desarrollan una metodología diferente para explicar su planteamiento. En efecto, mientras los teóricos y comentaristas, que analizan el contexto que relega a la pobreza a ciertos países y eleva a la categoría de ricos a otros, atribuyen este estado a factores de situación geográfica, algunos ponen de manifiesto algunos caracteres culturales y los economistas y expertos políticos se basan en la idea que los gobernantes saben lo que es necesario para potenciar el desarrollo de esos países pobres. Por su parte, los autores utilizan como metodología la
observación y análisis de la situación social y económica para comprender el escenario de pobreza e inequidad en estos países describiendo que las raíces del problema se deben fundamentalmente a la falta de derechos políticos.

En tercer lugar, Acemoglu y Robinson, siguiendo la metodología elegida, toman como ejemplo los sucesos de Egipto que terminaron con el derrocamiento de Hosni Mubarak 1 y proponen la siguiente hipótesis de trabajo.
Egipto es pobre porque ha sido gobernado por una reducida élite que ha organizado la sociedad en beneficio propio a costa de la mayor parte de la población. El poder político se ha concentrado en pocas manos y se ha utilizado para crear una gran riqueza para quienes lo ostentan. En consecuencia, los autores señalan claramente que lo válido para Egipto aparece como una
interpretación general de por qué los países pobres son pobres, y en ese perfil “Mostraremos que, para comprender por qué existe esta desigualdad en el mundo actual, tenemos que hurgar en el pasado y estudiar las dinámicas históricas de las sociedades” 2 .

Para demostrar la validez de sus postulados, los autores dividen la presentación del texto en quince capítulos y en cada uno de ellos realizan un análisis en el que está presente su profundo conocimiento de la economía y la historia política, consiguiendo una explicación equilibrada “…entre la lógica del comportamiento político y económico y los cambios de rumbo
provocados por los acontecimientos históricos en momentos críticos como los que vivimos” 3 .

De este modo, los autores señalan que “…aunque las instituciones económicas sean críticas para establecer si un país es pobre o próspero, son la política y las instituciones políticas las que determinan las instituciones económicas que tiene un país… [por tanto]. Nuestra teoría para explicar la desigualdad mundial señala cómo interactúan las instituciones políticas y económicas para crear pobreza o prosperidad y cómo las distintas partes del mundo acabaron con conjuntos de instituciones tan distintos” 4 .

De este modo, para explicar su tesis, los autores tratan en el capítulo No 1, Tan cerca y, sin embargo, tan diferentes, el caso de la ciudad de Nogales, dividida en dos por una alambrada. La parte norte de la ciudad se ubica en Arizona (Estados Unidos), en tanto que la sección sur pertenece al distrito de Sonora (México). Entonces, se preguntan ¿cómo pueden ser tan distintas las dos mitades de lo que es, esencialmente, la misma ciudad? A partir de diversos indicadores, tales como la renta media de la población, nivel de estudios, esperanza de vida, atención de salud, disponibilidad de servicios básicos, aspectos relacionados con la ley, el orden y la seguridad, participación ciudadana y democracia, van delineando la diferencia que existe en la vida cotidiana de los habitantes de ambas ciudades.

Para reafirmar su planteamiento, expresan que los orígenes de ambos grupos son básicamente similares. En consecuencia, no está ahí la clave de la diferencia. “Evidentemente, [señalan] hay una explicación muy sencilla y obvia de las diferencias entre las dos mitades de Nogales que el lector ya habrá adivinado: la propia frontera que define las dos mitades. Nogales (Arizona) está en Estados Unidos. Sus habitantes tienen acceso a las instituciones económicas estadounidenses, lo que les permite elegir su trabajo libremente, adquirir formación académica y profesional y animar a sus empleadores a que inviertan en la mejor tecnología, lo que hace que tengan sueldos más elevados. También tienen acceso a instituciones políticas… Los de Nogales (Sonora) no tienen tanta suerte. Viven en un mundo moldeado por diferentes instituciones. Estas crean incentivos muy dispares para los habitantes de las dos Sonoras y para los emprendedores y las empresas que deseen invertir allí” 5 .

El capítulo No 2, Teorías que no funcionan, también es interesante porque los autores plantean cómo abordar el tema de la desigualdad mundial. Partiendo por hacer un recuento del estado del arte sobre la materia, llegan a establecer que la mayoría de las hipótesis expuestas por los sociólogos para explicar los orígenes de la pobreza y la prosperidad no describen en forma convincente la realidad. De este modo, rechazan la hipótesis geográfica, la hipótesis de la cultura y la hipótesis de la ignorancia. Sus argumentos, para refutarlas, se conectan con ejemplos históricos, con la mención a instituciones económicas apropiadas e instituciones políticas con voluntad integradora, según su modelo de análisis.

A partir del capítulo No 3, Acemoglu y Robinson van analizando ejemplos que refuerzan sus planteamientos centrales. Siempre con el objetivo de demostrar por qué se produce desigualdad en el desarrollo económico de los países. Así se va pasando revista de diversas situaciones, como la economía del paralelo 38 y la larga agonía del Congo (cap. N° 3). Por otra parte, es importante el estudio sobre cómo Venecia se convirtió en museo (cap. N° 6), asimismo la situación de Inglaterra, Francia y Japón (cap. N° 10) explicaría por qué estos países aprovecharon las oportunidades que surgieron a partir del siglo XIX con el proceso de industrialización y cambio tecnológico y hoy día son países ricos.

Siguiendo con su línea argumentativa, los autores explican que los países ricos son ricos porque tienen instituciones políticas y económicas inclusivas, en cambio los que son pobres funcionan con instituciones económicas y políticas extractivas (cap. N° 13) 6 . Inmediatamente, en Cómo romper el molde (cap. N° 14), observan, por ejemplo, que el caso del renacimiento de China “…llegó con un alejamiento significativo de las instituciones económicas más extractivas que pasaron a ser más inclusivas” 7 .

En síntesis, Por qué fracasan los países da cuenta de esta interrogante y de otras cuestiones asociadas por medio de una nueva hipótesis de trabajo, en la cual dejan de manifiesto que el desarrollo próspero de los diferentes países del mundo no responde a su ubicación geográfica ni a su tipo de clima, tampoco se relaciona con la cultura o a la ignorancia. Más bien se debe a la existencia de instituciones del Estado que aplican políticas gubernamentales acertadas.

Finalmente, para calificar la validez del libro reseñado, es justo citar el testimonio de Michael Spence, Premio Nobel de Economía 2001, quien escribió: “Este libro no solo es fascinante e interesante, sino también imprescindible. La innovadora investigación que han realizado, y continúan realizando, los profesores Acemoglu y Robinson sobre cómo las fuerzas económicas, la política y los programas políticos han evolucionado juntos y juntos se equilibran entre sí, y cómo las instituciones tienen gran peso en dicha evolución, es esencial para comprender los éxitos y los fracasos de las sociedades y los países. Por lo demás, estas ideas incisivas se muestran de la forma más accesible que cabe imaginar. Quienes empiecen a leer este libro no podrán soltarlo hasta llegar a la última página” 8 .

No cabe duda que lo señalado por Spence es real porque el aporte del libro a la formación de nuevas generaciones será vital para comprender los diversos escenarios que planteará en el futuro la sociedad globalizada y la mundialización de la economía.

Guillermo Bravo Acevedo
Dr. en Historia
Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos
Email. gbravo@anepe.cl

Notes:

  1. Hosni Mubarak gobernó Egipto por casi 30 años y fue derrocado el 11 de febrero de 2011.
  2. ACEMOGLU, Daron y ROBINSON, James A. Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Editorial Planeta Chilena, Santiago, 2013, p.18.
  3. SOLOW, Robert. Premio Nobel Economía 1987. Opinión sobre el texto Por qué fracasan los países, recopilada del mismo libro. S/N° pp.
  4. ACEMOGLU y ROBINSON, op. cit., 2001, p. 61.
  5. ACEMOGLU y ROBINSON, op, cit. 2001, pp. 23-24.
  6. Las instituciones económicas inclusivas crean incentivos para promover la energía, la creatividad y el desarrollo empresarial en la sociedad, en cambio las instituciones económicas extractivas se relacionan con las políticas extractivas que concentran el poder en manos de unos pocos.
  7. ACEMOGLU y ROBINSON, op. cit. 2001, p. 496.
  8. SPENCE, Michael. Premio Nobel Economía 2001. Opinión sobre el texto Por qué fracasan los países, recopilada del mismo libro. S/N° pp.

PION-BERLIN, David, UGARTE, José Manuel (Comps.) Organización de la defensa y control civil de las Fuerzas Armadas en América Latina

Jorge Baudino Ediciones, Buenos Aires, 2013. 312 páginas.


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¿Los países latinoamericanos han tenido éxito en su reforma de sus organizaciones de defensa? es la interrogante que busca responder este valioso esfuerzo (liderado por David Pion-Berlin y José Manuel Ugarte en su rol de compiladores) por comprender las reformas al sector seguridad y defensa llevadas a cabo en la región tras las transiciones democráticas. Para
lograr ese objetivo la obra reúne a destacados especialistas en el campo que, en conjunto, entregan una panorámica completa sobre la problemática, desde el Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay), pasando por la región andina (Perú, Colombia y Venezuela) para terminar en Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua).
Antes de abordar los diferentes estudios de caso que integran esta compilación, Pion-Berlin formula un marco teórico-conceptual que constituye el eje principal del texto, proponiendo una tipología ideal de modelos organizacionales de la defensa a objeto de maximizar el control civil, focalizada en las siguientes dimensiones: 1) mayor presencia civil en instituciones del sector defensa, 2) habilitación completa del Ministerio de Defensa (MD) en la cadena de mando, 3) reducción de la verticalidad de la autoridad militar en cuanto a operaciones, formación y presupuesto; y 4) división de la autoridad militar y fortalecimiento del liderazgo civil democrático. Siguiendo al autor el tipo de modelo organizacional “preferido” para la defensa es aquel en que la cadena de comando se ejecuta directamente desde el Presidente al MD
para bajar hacia los tres comandantes en jefe. Por otro lado, un Consejo de Defensa/Seguridad Nacional actúa como asesor del Presidente, mientras que el Estado Mayor Conjunto asesora al ministro del ramo. Asimismo, propone una “segunda mejor opción” consistente en la presencia mixta de personal en la cadena de mando entre el MD y Estado Mayor Conjunto. Por último,
conceptualiza una estructura de “mando dual”, o sea, el MD solo se encarga de las funciones administrativas, mientras que la cadena de mando operacional es ejecutada directamente por el Presidente, quien dirige y controla el Estado Mayor Conjunto. Pion-Berlin remata con el siguiente diagnostico: “la mayoría de los países de la región no han logrado el primer modelo ideal-típico, aunque algunos se acercan bastante” (p. 49) como es el caso de Chile, Brasil, Uruguay y Argentina, mientras que en el extremo opuesto se encuentran Ecuador, Venezuela, Paraguay, Bolivia y Honduras.
En el segundo capítulo introductorio, José Manuel Ugarte se focaliza en el establecimiento del marco legal en el que operan el MD y FF.AA. a nivel regional a través de un estudio comparado de México, Guatemala, Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú, Argentina y Chile. La principal conclusión obtenida de este exhaustivo examen es que existen determinados modelos
de organización de la defensa que favorecen la conducción política de la defensa y otras que la obstruyen. A juicio de Ugarte, las cuatro primeras naciones citadas no poseen estructuras de defensa propicias para una conducción eficaz del sector, especialmente Bolivia y Venezuela donde estas se encuentran altamente politizadas producto de gobiernos con proyectos nacionalistas-populistas que dependen en gran medida de la cooperación del instrumento militar para implementar sus agendas. En tanto, el autor destaca que los cuatros últimos países señalados han realizado reformas sustantivas en
el sector defensa conducentes a incrementar la supremacía civil.
Las secciones restantes se dedican a tratar la problemática principal mediante estudios de caso, comenzando con Uruguay (escrito por Julián González Guyer), en el cual se plantea que la correlación de fuerzas socio-políticas proclives a la democracia es el pilar principal sobre el cual ha descansado la estabilidad institucional más sólida existente en el subcontinente.
En efecto, el autor destaca la experiencia vivida en los 70 y 80 como el único episodio autoritario ocurrido en el Uruguay contemporáneo, agregando que fue “el blindaje democrático que representa el clima de época internacional y regional constituido a partir del fin de la Guerra Fría” (p.141) resultó ser decisivo para disuadir cualquier intento de instaurar un régimen militar. Más tarde, afirma que el diseño de las relaciones institucionales desarrolladas en el sector defensa surgidas en la mitad del siglo pasado y respaldado en el andamiaje legal uruguayo ha sido un facilitador para conseguir la subordinación militar a las autoridades democráticas. Sin embargo, González Guyer termina reconociendo la existencia de una autonomía militar relativa como resultado de un déficit en cuanto a capacidades y conocimientos civiles sobre asuntos de
defensa, constituyéndose en la principal debilidad del gobierno encabezado por José Mujica.
Posteriormente, Marcos Robledo analiza las reformas llevadas a cabo por los gobiernos concertacionistas (1990-2010) que contribuyeron a aumentar losniveles de gobernabilidad en el sector defensa tras el régimen militar. Robledo argumenta que en el caso de Chile a medida que la amenaza de golpe o intromisión militar severa fue debilitándose, las dimensiones de eficacia y eficiencia adquirieron una importancia creciente. A pesar de que, según el autor, la contestación no desapareció, manifestándose mediante “shirking” (incumplimiento de las reglas del juego) un problema de política burocrática
que se logró mantener dentro de un marco democrático. Finalmente, asegura que para el caso chileno “la evidencia disponible sugiere que la conducta militar contestaría debería en el futuro oscilar entre crisis sectoriales, cada vez menos frecuentes, y “shirking” (p.188), advirtiendo que “este último comportamiento estratégico ciertamente puede disminuir en el mediano plazo la gobernabilidad democrática de la defensa” (p.188), siendo uno de los principales desafíos respecto a la gestión del sector defensa que enfrentaran los próximos gobiernos independientemente de su tendencia político-ideológica.
Argentina es examinada por Esteban Germán Montenegro, su artículo trata la escasez de recursos humanos civiles calificados en el sector defensa durante el Kirchnerismo. Montenegro plantea que este problema “llevó a distintos funcionarios ministeriales a considerar la posibilidad de dotar al Ministerio de Defensa con recursos humanos provenientes de las FF.AA.,
es decir, oficiales en situación de retiro convocados como asesores de las diversas instancias ministeriales y de cuadros militares en actividad para suplir la necesidad de personal capacitado para gestionar los asuntos militares” (p. 218). De esa manera, la experiencia trasandina resulta ser aleccionadora en cuanto a la incapacidad gubernamental para “generar estas capacidades humanas especializadas y proyectarlas profesionalmente dentro de una carrera burocrática” junto a la falta de voluntad política para “asegurar la formación de cuadros civiles con conocimientos especializados en condiciones de asumir un rol clave “el rol político” en la instrumentación de estas iniciativas” (p. 222) de manera viable a mediano y largo plazo. Siendo esta situación una debilidad estructural, tanto en el ámbito político como técnico-burocrático, presente en varios países de la región respecto a la gestión del sector defensa.
Por otro lado, Ciro Alegría Varona asegura que las relaciones cívico-militares en Perú se encuentran en un estado de transición desde una estructura de “mando dual” hacia una “segunda mejor opción” causada por la “necesidad de fortalecer el componente político de la conducción de la defensa para hacer frente al riesgo de violencia asimétrica que acompaña al proceso de democratización” (p. 258) aludiendo a la situación que se vive en el valle de los ríos Apurímac Ene y Mantaro (VRAEM). En ese sentido, el autor destaca que el control directo del MD sobre la preparación y uso de las FF.AA. es necesario para enfrentar a actores armados no estatales (como Sendero Luminoso) mediante una guerra de baja intensidad. Tal escenario supone un alto grado de respaldo político, consulta permanente y disponibilidad de recursos a objeto de que el accionar del instrumento militar tenga correspondencia con los intereses de una sociedad en democratización, lo cual, según Alegría, es imposible bajo un esquema de “mando dual” o “con uno de simple coordinación entre autoridad política y comando militar” (p. 260). Alejo Vargas y Christian Álvarez destacan la “larga y dañina” tradición de no intervención civil en asuntos militares que ha caracterizado a Colombia pues a objeto de “garantizar su gobernabilidad, las elites políticas colombianas se desentendieron de los asuntos referentes a la seguridad y defensa,
concediéndoselas por completo” (p. 281) a las FF.AA. Y si bien en ese país existe una subordinación formal de las FF.AA. al poder civil (de los partidos políticos, mas no del Estado), estas adquirieron un alto grado de autonomía en el manejo del orden público y conflicto armado, volviéndose políticamente beligerantes con respecto a esas materias. De igual modo, los autores afirman que el MD no se ha consolidado como el vehículo de las relaciones cívico-militares siendo una mera “instancia administrativa, mientras que las decisiones estratégicas claves y operativas recaen en el Presidente y la cúpula
militar” (p. 283) dado el poco conocimiento y preparación de civiles sobre la materia. A ello se suma que el MD “es parte del reparto burocrático partidista y, no en pocas ocasiones, el Ministro ha sido designado de acuerdo a intereses
políticos” (p. 283) y no en virtud e su experiencia en asuntos militares, lo cual no ayuda a consolidar la supremacía civil en tanto se ve al MD como un organismo politizado ignorante de las necesidades y desafíos nacionales en el área.
El artículo final del libro, a cargo de Orlando J. Pérez, analiza el proceso de reforma del sector seguridad y defensa en Centroamérica como resultado de los acuerdos de paz. El autor advierte el riesgo de una militarización de seguridad pública expresada en la participación militar en operativos de combate al crimen organizado, sobre todo en el Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador). Otro punto crítico es la débil subordinación de las FF.AA. a la autoridad civil legítimamente constituida debido a la cultura militarista prevaleciente en la subregión, sumada al déficit de civiles capacitados en el ámbito de la defensa en los distintos gobiernos centroamericanos. Pérez concluye que esta situación ha impedido fortalecer el rol del MD como instancia de formulación e implementación de políticas públicas en la materia.

Los nueve capítulos que componen el volumen analizan exhaustivamente la relevancia que posee la organización del sector defensa para las relaciones cívico-militares, esperando obtener lecciones que sean de utilidad para conseguir una mayor eficiencia, eficacia, y control constitucional en su gestión, en vista de lo gravitante que resulta ser esta problemática dentro de la coyuntura en los estudios de Seguridad y Defensa a nivel regional.

Esteban Arratia Sandoval
Analista en Políticas y Asuntos internacionales
Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos
Email. jarratia@anepe.cl

KAPLAN, Robert. The revenge of geography: what the map tells us about coming conflicts and the battle against fate

Random House, Hardcover, Nueva York, 2012. 378 páginas.


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La geopolítica, una disciplina que muchos daban por muerta, está más viva que nunca. Los últimos acontecimientos en la crisis de Ucrania durante el año 2014, han despertado el interés académico por esta área de conocimiento que permite comprender las razones que llevan a los actores internacionales a luchar por el dominio de un determinado espacio y los verdaderos motivos que se esconden tras los conflictos. Sin duda, The Revenge of Geography, de Robert Kaplan, publicado en 2012, trata de mostrar los intereses tras las acciones de los países en determinados lugares del globo.

El analista estadounidense, escribe su libro entre los años 2008 a 2012, en medio de ciertas características en el plano internacional: Estados Unidos en crisis interna, las invasiones en Irak y Afganistán, una América Latina más periférica y China surgiendo en Asia como una nueva potencia competidora. En este panorama, identifica que la historia de Estados Unidos y del mundo
occidental, desde el siglo XIX hasta la actualidad, han trabajado en base a ciertas finalidades geopolíticas, pero que el desarrollo de ciertas políticas en los últimos años, estaría generando amenazas a su hegemonía en el largo plazo, especialmente por los excesivos gastos a los que está incurriendo para mantener sus guerras en el exterior, perjudicando su economía y su predominio internacional. Ello, en vez de afianzarlas para mantenerse en el poder durante un periodo más largo. Esto ha creado las condiciones para que en los nuevos conflictos, vuelva a predominar la geografía, pues en medio de la globalización “la geografía no desaparece sino que es más crucial” por la falta de espacios de las principales potencias para expandirse y desarrollar sus
influencias, favoreciendo los choques entre ellas. Lo anterior ha provocado una verdadera “venganza de la geografía” en la actualidad, pues esta renace y constituye el “factor más poderoso en las relaciones exteriores de los Estados por que es lo más permanente”. Incluso citando a Napoleón, quien estimaba que conocer la geografía de un país, significaba conocer su política externa.

Usando este ejemplo, a través del estudio de caso en países como Alemania, Gran Bretaña, México, China o Egipto, analiza cómo la geografía ha influenciado a lo largo de la historia en las acciones de los mismos, desde el desarrollo militar hasta el plano político, o como la propia ubicación de los países en su entorno, ha determinado una actitud pasiva o agresiva con sus vecinos mas próximos, cuyo ejemplo claro es Israel. Por medio de los estudios de dos teorías geopolíticas clásicas: el Heartland de Halford Mackinder y del Rimland de Nicolas Spykman, establece cómo Estados Unidos logró posicionarse como una potencia internacional desarrollando su poder marítimo frente al terrestre que constituía Eurasia, desde la conquista del Caribe en el siglo XIX a la actualidad. Este contexto demostraría que aquellos países situados tanto en el heartland o el rimland mundial poseen características
capaces de proporcionar predominio internacional, frente a los situados en la periferia como África y América Latina, que han sido influenciados por las grandes potencias.

A su vez, Kaplan analiza que el resurgimiento del concepto de Europa Central en la década de los ochenta, planteaba la necesidad de redefinir la geografía en un contexto de división este-oeste marcado por sistemas socioeconómicos diferentes. Así, tras la caída del Muro de Berlín, la posibilidad de expandir las ideas democráticas, liberales y de mercado libre, choca en la zona de los Balcanes, donde la falta de los antiguos poderes no logra contener los conflictos. Resultado de ello es el traslado de su interés hacia el Medio Oriente donde los problemas continuaron. El derrocamiento de largos gobiernos y la creación de una modalidad de guerra urbana donde los ejércitos se enfrentaban a grupos terroristas que infringían bajas a la población, provoca mayores crisis humanitarias y hacen perder –a juicio del autor– el sentido ético y moral de su causa. Tal desequilibrio se transformó en el agente responsable de crear nuevas situaciones de conflicto a las cuales no se adaptó, generando mayores focos de inestabilidad.

A pesar que el texto de Kaplan plantea reposicionar el valor de la geografía en las relaciones internacionales actuales de forma realista y sin especulaciones, analizando y estudiando algunas de las teorías clásicas de la geopolítica, esto no constituye un aporte nuevo a la disciplina. Estas mismas ideas ya fueron planteadas por Yves Lacoste, exponente de la escuela francesa, en 1977, a
través del libro “La geografía, un arma para la guerra” donde resaltaba el conocimiento geográfico para las potencias desde la antigüedad y cómo esta se transformaba en una verdadera herramienta para el ámbito militar, desde el punto de vista estratégico. Además, el excesivo enfoque a la teoría del Rimland no se asocia con la situación actual, donde el caso de Ucrania, por
ejemplo, es una muestra clara de cómo el heartland de Mackinder aun sigue vivo y presente en las acciones de la política rusa en búsqueda de aumentar su profundidad estratégica con Europa. Esto se mueve dentro de lo que el mismo autor consideraba los factores psicológicos que posee la tesis de Mackinder, donde la cultura europea se había visto moldeada por las invasiones desde la zona del enemigo del este, territorio de la actual Federación Rusa.

Por lo tanto, la creación de textos como el de Robert Kaplan, demuestran que la geopolítica aún sigue siendo una disciplina clave para comprender los conflictos internacionales, tanto políticos, culturales, económicos y sociales, en búsqueda de un territorio o de recursos naturales, generando nuevos intereses en torno a un tema que sigue avanzando y desarrollándose con los años, superando la visión clásica asociada al expansionismo ante la modernidad y la utilidad que significa manejar sus códigos, realizando diversos análisis por parte de profesionales en la materia. Sin duda, la geopolítica cada vez esta más viva en el escenario mundial actual.

Juan Eduardo Mendoza P.
Doctor en Estudios Americanos.
Profesor de Geopolítica y Relaciones Internacionales.
Universidad de Concepción. Chile.
Email. jemendoza@udec.cl

Diplomacia Parlamentaria Mauricio Burgos Quezada y José Luis Riffo Muñoz (editores)

Senado de la República de Chile, Valparaíso, 2014,
199 páginas.


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En un sentido amplio, el profesor Celestino del Arenal define las relaciones internaciones como “…el conjunto de las relaciones sociales que configuran la sociedad internacional, tanto las de carácter político como las no políticas, sean económicas, culturales, humanitarias, religiosas, etc., tanto las que se producen entre los Estados como las que tienen lugar entre otros actores de la sociedad internacional y entre éstos y los Estados” 1. Es decir, las relaciones internacionales, como objeto de estudio, exceden por mucho las vinculaciones interestatales que tradicionalmente se han apreciado como el foco fundamental de la disciplina de las Relaciones Internacionales, donde las vinculaciones se refieren casi en exclusivo a los vínculos diplomáticos y
militares.

En congruencia con lo anterior, en un libro ya clásico, Robert Keohane y Joseph Nye se refieren a los canales múltiples de relacionamiento entre los países, en un contexto de interdependencia compleja. Tales canales involucran,
además de la diplomacia, las relaciones entre las élites políticas, las burocracias, las empresas y bancos, los sindicatos, en fin, a toda una serie de vínculos que pueden resumirse como relaciones interestatales, transgubernamentales y transnacionales, que se han convertido en parte sustancial de los ámbitos exterior e interno 2.

Para bien o para mal, en el contexto de interdependencia actual, es claro que nuevos actores han entrado con fuerza en el escenario internacional, como es el caso de las empresas multinacionales, las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), los movimientos religiosos, el crimen organizado y los grupos terroristas, entre muchos otros. También, en el ámbito interno, nuevos actores pujan por jugar un rol de relevancia en las relaciones internacionales y, en particular, en los lineamientos de política exterior de los países, más allá de la actividad propia de las Cancillerías. Es el caso, por ejemplo, de la ingente actividad de los actores subnacionales, que han dado lugar con ello a la denominada paradiplomacia. También es el caso de las cada vez más relevantes labores internacionales que cumplen otros poderes del Estado, además del ejecutivo, como apoyo y complemento de la política exterior, lo que ha dado lugar, en este sentido, a la diplomacia parlamentaria, materia central del libro que presentamos.

Siguiendo a la académica española Piedad García-Escudero, los editores de la obra definen la diplomacia parlamentaria “como toda actuación desarrollada por los parlamentarios, en materia de Política Exterior y en su relación con otras cámaras extranjeras. Acción que comprende, además, la intervención y participación del Parlamento y de sus órganos en la definición, control y
ejecución de la Política Exterior del Estado, como en la intensa actividad internacional de las Cámaras”. En virtud de lo anterior, Burgos y Riffo señalan que “resulta largamente superado el criterio que asegura que solamente el Poder Ejecutivo realiza actividad diplomática, dado que los Parlamentos –con prescindencia del Poder Ejecutivo– desarrollan una dinámica actividad internacional, introduciendo en estas relaciones un elemento democratizador y de pluralismo político, que trasciende los gobiernos de turno” (p. 28).

Junto con lo anteriormente señalado, cabe igualmente subrayar que, desde una perspectiva general, entre las distintas atribuciones y capacidades de los legislativos, su participación en materias tocantes a la política exterior de los países resulta una cuestión fundamental, por cuanto el accionar parlamentario representa los diversos intereses y objetivos de la sociedad en materia internacional. Por lo tanto, la participación de los parlamentarios en actividades propias de la política exterior es un asunto esencial para la calidad de la democracia, sobre todo, considerando el creciente interés de las ciudadanías latinoamericanas por los temas relativos a los asuntos internacionales. Por lo demás, el Parlamento “corresponde a una de las instituciones fundamentales
de un sistema democrático. En Chile, es en el ámbito legislativo donde se discuten, aprueban o rechazan cuestiones esenciales de la política doméstica y exterior” 3.

No obstante todo lo señalado, y tal como lo expresan en la presentación del libro los propios editores, el tema de la diplomacia parlamentaria no cuenta con una abundante bibliografía en Chile. De manera predominante, la literatura sobre la política exterior y las relaciones internacionales de este país se ha concentrado en temas interestatales bilaterales y limítrofes, sin dar cuenta de manera acabada de los roles fundamentales que cumplen en este ámbito los actores domésticos. Este libro contribuye a llenar, en parte, este relativo vacío bibliográfico.

La obra reúne una serie de artículos, cuyos autores provienen desde el mundo político y académico chileno, siendo este es uno de los principales activos del libro, por cuanto entrega variadas miradas sobre la materia en comento, tanto desde la práctica como desde la reflexión universitaria.

La introducción, a cargo de los editores, enmarca el tema de la obra, analizando el presidencialismo en las relaciones exteriores de Chile y, en ese contexto, el papel de la diplomacia parlamentaria –principalmente del Senado– como la actividad complementaria y coadyuvante del Congreso Nacional en materia de política exterior, que es conducida por el/la Presidente/a de la República.

El primer artículo, obra del senador de la Democracia Cristiana Jorge Pizarro, analiza la diplomacia parlamentaria y el rol de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana. Luego Cristián Toloza y Edmundo Serani se refieren a la diplomacia parlamentaria chilena, poniendo un especial énfasis en su actividad en el contexto de Asia Pacífico. Desde una perspectiva historiográfica,
Mauricio Jara estudia en el siguiente trabajo el rol de la Cámara de Diputados en el laudo arbitral de 1902, que buscó dirimir las divergencias limítrofes entre Chile y Argentina. Asimismo, en un detallado análisis, el profesor Raúl Allard se refiere al papel de la diplomacia parlamentaria en la integración latinoamericana y caribeña, para lo cual centra su reflexión en la vinculación
entre la CELAC y el Parlamento Latinoamericano (PARLATINO).

Después, el senador de la Unión Demócrata Independiente (UDI) Juan Antonio Coloma realiza un breve ensayo sobre la relación de la Unión Interparlamentaria (UIP) y la diplomacia parlamentaria. Finalmente, Mauricio Burgos, uno de los editores de la obra, elabora un exhaustivo análisis de las tendencias de la diplomacia parlamentaria del Senado de Chile entre los años 2007 y 2012. El libro culmina con una breve reseña de cada uno de los presidentes de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado desde 1990 hasta 2013.

Como es posible desprender, el libro es un aporte para el estudio de las funciones y labores del Congreso Nacional en un sistema presidencialista, así como de la política exterior de Chile en sus múltiples dimensiones. El documento se constituye como una valiosa contribución para el entendimiento de un tema sobre el cual todavía la bibliografía es escasa, como es la diplomacia parlamentaria. Como una unidad, los diversos trabajos que contiene el libro representan un genuino y pluralista esfuerzo por acercarse a un tema cada vez más relevante, atendida la proliferación de actores que se aprecia en la esfera de la política exterior, tanto en el ámbito internacional como desde el contexto doméstico, en un país inserto plenamente en las corrientes derivadas de la cada vez más compleja y multidimensional interdependencia global.

Jorge Riquelme Rivera
Doctorando en Relaciones Internacionales,
Universidad Nacional de La Plata.
E mail. jriquelme@minrel.gov.cl

Notes:

  1. DEL ARENAL, Celestino. Introducción a las relaciones internacionales. Madrid, Tecnos, 2003, p. 23.
  2. KEOHANE, Robert y Joseph NYE. Poder e Interdependencia. La política mundial en transición. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1988, pp. 41-42.
  3. ARANDA, Gilberto y Jorge RIQUELME. “Los actores de la política exterior: el caso del Congreso
    Nacional de Chile. Polis. Vol. 10, N° 28, 2011, p. 360.