MOLINA MONASTERIOS, Sergio (Ed.). Cuadrar el círculo: las propuestas de solución al conflicto entre Chile y Bolivia

LOM Ediciones (1a edición). Santiago de Chile, 2014. 259 páginas.


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La controversia sostenida actualmente con Bolivia es uno de los desafíos más complejos que ha enfrentado Chile desde hace más de 130 años. En un contexto en que la normalidad de las relaciones entre ambos países se ha basado en el desencuentro y la desconfianza mutua, “Cuadrar el círculo” pareciera un nombre que da cuenta de la envergadura del desafío abordado por los seis autores invitados a participar de la obra (tres bolivianos y tres chilenos), así como el editor de la misma: dilucidar propuestas y mecanismos de solución a, quizás, uno de los procesos más complicados, y relevantes a la vez, para avanzar a una integración efectiva del Cono Sur de América.

En la sección introductoria al libro en comento, Sergio Molina destaca que el aspecto fundamental para lograr “cuadrar el círculo” consiste en que las instituciones de ambos países y sus integrantes comprendan y asimilen dos ideas centrales, a saber 1 : 1) la revisión de la historia de las relaciones entre Bolivia y Chile como un proceso histórico, cuya discusión debiera circunscribirse a los especialistas en historia, y no a la política contingente, y; 2) toda solución de acuerdo para la demanda boliviana de una salida soberana al mar es multidimensional, y requiere que se incluya en las negociaciones pertinentes al Perú.

El primer capítulo, preparado por el político, diplomático y ensayista boliviano Gustavo Fernández Saavedra, proporciona un ágil y dinámico recuento de las relaciones entre Chile y Bolivia, los factores que redundaron en que Bolivia perdiese su cualidad marítima, las gestiones realizadas por la última para romper con su enclaustramiento político en relación a Chile y las posibilidades de solución a la controversia, las cuales incluyen a Perú en todos los casos analizados. Asimismo, el autor propone dos soluciones relevantes: 1) un corredor soberano al océano Pacífico que, a la vez, proporcione acceso pleno a Arica, lo que Fernández define como la “solución histórica”, y; 2) un programa de integración económica trinacional centrado en la minería, el uso del agua, el turismo, la agricultura y la integración física.

El segundo capítulo, preparado por el político, escritor y ex ministro chileno Sergio Bitar Chacra, formula, tras una revisión somera de los principales hitos de las relaciones boliviano-chilenas durante los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, una interesante propuesta de solución: un corredor terrestre para Bolivia por el norte de Arica que pase por el Punto Concordia de características similares a la negociada por Bolivia y Chile durante la vigencia del Acuerdo de Charaña (1975-1977) que contemple proyección marítima. Asimismo, el autor propone una zona concesionada económicamente útil y sin soberanía, emplazada al sur del río Camarones y al norte del río Loa. Esta solución, de acuerdo a Bitar, debe estar sujeta a una compensación territorial para Chile. Finalmente, el capítulo invita a la clase política a una autocrítica acerca de la conducción de las relaciones con Bolivia, y los fracasos en las negociaciones como elementos que la inviten a contemplar los intereses de la última bajo una fórmula ganar-ganar.

Luego, se incorpora el ensayo del historiador y escritor boliviano Robert Brockmann S. Este último revisa las diversas vertientes que inspiran las posiciones de negociación chilena y boliviana acerca de la demanda marítima de Bolivia. La tesis central del autor consiste en que los contrastes entre expectativas y realidad, lo posible y lo esperado por los equipos de negociadores de ambos países y las sensibilidades que despierta la demanda boliviana a nivel de las respectivas opiniones públicas, crean condiciones extremadamente complejas para culminar exitosamente las negociaciones, las que, en todo caso, redundan en el acceso pleno con corredor soberano por el norte de Arica. Todo lo anterior, sumado al nivel de dinamismo de la relación chileno-peruana, y el papel de Perú en el acceso de Bolivia al mar (dado por el Tratado de Lima de 1929), lleva al autor a concluir que una solución a la controversia solo es posible si se cumplen cinco condiciones: 1) los tres países deben reconocer la existencia del problema, y trabajar por su solución; 2) superar los efectos de la Guerra del Pacífico sobre los tres países; 3) reconocer que la solución que le sirve a Bolivia es un corredor soberano por Arica, o bien, cercano a esta última; 4) el corredor debe ser sometido a un régimen especial de soberanía, considerando el carácter trinacional de la región, y; 5) Bolivia podría ofrecer un acceso a Brasil al Océano Pacífico que convenza a Perú y Chile de lo atractiva que puede ser incluir a Bolivia en la relación entre los otros dos países de la región.

Posteriormente, el ensayo del historiador chileno Leonardo Jeffs Castro propone una revisión histórica de las relaciones entre Chile y Bolivia, desde el punto de vista de la constitución del espacio social trinacional compuesto entre la región Tacna-Arica y el puerto de Cobija, y su posterior evolución en el marco de las relaciones a nivel de Estado entre Chile, Perú y Bolivia. En este sentido, un aspecto relevante para allanar una solución finalmente trinacional, consiste en que chilenos y bolivianos se abran a conocerse mutuamente y, en el caso de Chile, considerar su interés nacional en términos de favorecer la integración a su espacio natural, que es el Cono Sur. Esto, sumado a incorporar una visión de las relaciones entre los países de América Latina desde la solidaridad, ayudaría de forma decisiva a buscar una solución que sea mutuamente beneficiosa.

El quinto ensayo de la obra, cuyo autor es Fernando Molina Monasterios, propone que el verdadero obstáculo para la solución al diferendo entre Chile y Bolivia pasa porque ambos países no asumen que la controversia tiene el carácter de irresoluble. No obstante, los dos Estados también se encuentran en una encrucijada desde el punto de vista de que quien asuma que el conflicto es irresoluble cede en aquello que es fundamental para el otro, esto es, si Bolivia lo reconoce, estaría entregándole la razón a Chile en su argumento de que todo quedó resuelto con la suscripción del Tratado de 1904, mientras que si es este último el que cede, entonces el primero otorgaría todos los fundamentos a las acusaciones bolivianas que ponen en duda la voluntad de Chile por resolver definitivamente la controversia. Finalmente, el autor propone que ambos países se allanen a la posibilidad de pensar la solución por “fuera de la caja”, es decir, por fuera del sistema cuyo objetivo es conservar la actualidad y tensión del disenso, para lo cual la inclusión de la sociedad civil de ambos países en el debate es esencial.

El sexto y último ensayo es el preparado por el ex senador y escritor Jaime Gazmuri. Este último se concentra en la revisión de las relaciones entre ambos países durante el periodo de Michelle Bachelet y el primer gobierno de Evo Morales. No obstante, también incorpora un análisis de las condiciones políticas imperantes en ambos países y en Perú durante las negociaciones de 1950 y el Acuerdo de Charaña, lo que permiten reforzar su tesis central: para construir una solución a la controversia marítima entre Chile y Bolivia, se requiere el cumplimiento de dos condiciones esenciales. La primera apunta a que Chile debe estar dispuesto a ceder un corredor soberano con acceso al mar a Bolivia enmarcado, en todo caso, al Tratado de 1904. La segunda condición consiste en que debe existir entre los pueblos de ambos países un clima de entendimiento y diálogo que genere espacios para una solución duradera, en el contexto de que la voluntad necesaria para solucionar las controversias no se impone ni se decreta, sino que se construye.

El libro comentado resulta de sumo interés, tanto para el mundo académico y político, como para la sociedad civil. En relación al primero, además de aportar los seis ensayos ideas de interés para examinar las relaciones boliviano-chilenas, contiene una serie de anexos con documentos históricos, jurídicos y diplomáticos clave para entender el estado actual de la controversia, tales como el Tratado de 1904, o la Nota Diplomática del Ministro Plenipotenciario de Chile en La Paz, Abraham König, entre otras. Para el mundo político, la obra da cuenta de reflexiones distintas a las consolidadas en la mayoría de la clase política de los países en controversia, para luego invitarlos a pensar y generar soluciones mutuamente beneficiosas más allá del concepto decimonónico de soberanía. En el caso de la sociedad civil de ambos países, las dos resultan cordialmente invitadas a conocer las diversas visiones, tanto chilenas como bolivianas, acerca de la génesis, desarrollo y posibles soluciones a la controversia entre Chile y Bolivia, para luego participar en su solución.

Considerando todo lo anteriormente expuesto, el gran aporte del libro de Sergio Molina consiste en provocar positivamente a los actores para pensar por “fuera de la caja”, e invita a aquellos a sumar esfuerzos para “cuadrar el círculo” para que ambos países, junto a Perú, finalmente puedan encontrarse bajo la vara de la concordia y la confianza.

Diego Ignacio Jiménez Cabrera
Mg. en Estudios Internacionales USACH
Instituto de Estudios Avanzados
Universidad de Santiago de Chile
diego.jimenez.cabrera@gmail.com

Notes:

  1. MOLINA MONASTERIOS, Sergio David (Ed.). Cuadrar el círculo: las propuestas de solución al conflicto entre Chile y Bolivia. LOM Ediciones (1a edición). Santiago de Chile, pp. 33-36.